Siempre hay elementos de mejora, y para ello qué mejor que una metaevaluación de cada una de nuestros trabajos, a posteriori, como elemento indispensable: aquí detallaremos también los éxitos y las necesidades de mejora. Y se realiza una propuesta de cambios que deben hacerse y sugerencias para un futuro.

En ella, debemos siempre ser lo más objetivo posible, tener un feedback para poder ser operativo, y utilizarlo como medio de perfeccionamiento y mejora constante.

 

La evaluación nos ayuda a mejorar la autonomía, responsabilidad y el grado de satisfacción de cada uno de nosotros, puesto que produce efectos en el evaluador y en el evaluado.

Durante el desarrollo de nuestra actividad, vamos a llevar a cabo 3 tipos de evaluaciones:

Evaluación inicial: es cuando se da la información sobre conocimientos y posibilidades del lugar o personas para así buscar la mejor estrategia que haga significativo la puesta en marcha del proyecto. Requiere tiempo, observación, capacidad de escucha, provocar una lluvia de ideas, recopilar toda la información previa posible para luego analizar y diagnosticar dicha realidad.

Evaluación continua: es la que junto con la inicial permite organizar la práctica a desarrollar, redireccionar, cambiar, adaptar, con el fin de potenciar el desarrollo de dicha práctica.

Evaluación final: indica las metas conseguidas, y las causas por las que se ha llegado a un resultado mediante un informe memoria.

Establecemos los indicadores de logro de los objetivos planteados.

A todo ello, adjuntamos un anexo con muestras de los instrumentos utilizados, ( encuestas, escalas…). En cada una de las 3 evaluaciones es muy importante utilizar los instrumentos apropiados para recoger la información y la total colaboración entre todos, ( evaluadores y evaluados )

La autoevaluación es una de las experiencias de aprendizaje más importantes. Los alumnos son capaces de dirigir su propio aprendizaje si se les anima a ello con cuestionarios o con diarios reflexivos y otras herramientas como el porfolio.

Un porfolio es una colección organizada de evidencias y materiales de aprendizaje, seleccionados por los propios alumnos, que busca explicar tanto el proceso de aprendizaje como el rendimiento final, reflexionar sobre todo ello y evaluarlo, dando un protagonismo fundamental a su aprendiz y autor.

Evaluación y aprendizaje forman una entidad indisociable. Por suerte, la educación individualizada se caracteriza por el enriquecimiento metodológico y, consecuentemente, por el enriquecimiento de las oportunidades y las herramientas de evaluación: para ello, es necesario compartir y exponer con claridad los criterios de evaluación y sus indicadores. De esta manera, también los alumnos sabrán qué se espera de ellos.

La posibilidad de utilizar representaciones gráficas como escaleras, pirámides, termómetros, dianas, ascensores y brújulas para mostrar el progreso de un modo visible y permanente en el aula es una práctica eficaz. No solo se trata de compartir las evidencias del aprendizaje, sino de compartirlas del modo más claro posible.